Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos
encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en
la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia,
duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que
inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será
violenta, se perderá todo. (…)
Soldados: No os entreguéis a ésos que en realidad
os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis
que hacer, qué decir y qué sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan
como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos
inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina. Vosotros no
sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres (…)
Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que
garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez
seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder.
Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán (…) Todos
a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para
eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde
la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.









