martes, 13 de junio de 2017

PROYECTOS DE PRIMERO

En principio, os voy a dar de paso todos, menos a quien ella sabe. La nota irá en función de los trabajos. Os recuerdo que hay una entrada en la que se indica cómo se citan los libros a la que habéis hecho caso omiso. Y eso no volverá a ocurrir. Las introducciones han quedado más en un mero proyecto de intenciones que otra cosa. Tendréis que desarrollarlas este verano. No os olvidéis de ir trabajando en el diseño y en las fichas de las obras porque rápido llega septiembre. Vale para vosotros el calendario que diseñé para los de segundo el curso que termina. Echadlo un vistazo. Tendré que ajustar las fechas. Si no os veo, pasadlo bien en el viaje a Italia... Haremos un concurso de fotos sobre el asunto cuando volváis, y si son lo suficientemente buenas las exponemos en el GaBe.

Participo, desde ya, con una de mi antepenúltimo viaje. Es de los Uffizi, en Florencia. Quizá siga allí el mimo. La escultura dedicada a Alberti seguro que sí. 


(No os perdáis, semioculto en la sombra, la figura del vigilante que cierra el triángulo).

miércoles, 24 de mayo de 2017

PRESENTACIÓN DE PROYECTOS

PROYECTOS PROMOCIÓN 2015-2017

Paula Yunli: Frida Kahlo


Alicia de la Fuente: Amor entre mujeres

Cristina Espeso: Detrás del objetivo

Yaiza García: Wonderland

María Gómez: Meid in Spein

Alicia Gómez: Zereia. 30 años de verano

Sergio Lario: La búsqueda de los sublime

Iván Luján: Pintura de historias

Isabel Merino: Cartelismo Art Nouveau

Laura Reyes: Junk Art

Carla Rico: El disfraz del carnaval

Celia Rodríguez: Cerca trova

martes, 11 de abril de 2017

LA ÚLTIMA SESIÓN: POLLOCK



BERNINI: RAPTO DE PROSERPINA


Ante mí se presenta una de las obras que, a mi parecer es de las más impresionantes obras de escultura del barroco. El rapto de Proserpina realizada entre los años 1621 y 1622  por el polifacético artista Gianni Lorenzo Bernini (1598-1680), pertenece al conjunto de los cuatro grupos borghesianos encargados por el cardenal Scipione Borghese: Eneas, Anquises y Ascanio, David y Apolo y Dafne; actualmente conservada en la Galería Borghese de Roma, Italia.
Lo cierto es que la mitología es un tema que capta muy fácilmente mi atención, pero si hay algo de esta escultura que sin duda me eriza, es la técnica, las formas, la manera en la cual el mármol se acaricia a sí mismo y cobra vida. Observando la obra desde una perspectiva frontal, vemos a la izquierda a Plutón, Hades en la mitología griega, con la pierna izquierda adelantada, con el cuerpo en desequilibrio y la parte superior en tensión. Su rostro está concentrado y es violento, la musculatura está perfectamente esculpida y limada y sus brazos ahogan a Proserpina. Ambos desnudos, pues el nudo de la obra parece no pretender ser técnico. Ella se niega. Mira hacia el frente. Pide auxilio con los ojos, se retuerce y forcejea pero está atada. La jerarquía de fueras está ya muy determinada y la propia obra no solo nos consigue ilustrar perfectamente la escena de ese momento, sino que logra mostrarnos el instante anterior y el inmediatamente posterior. Gira su cuerpo, es rápido y trata de apartarle con el brazo, mientras con la mirada busca alternativa, pero para mí que todo el mundo vuelve la cabeza y mira a sus zapatos. El hecho de que ella este levantada del suelo y a una altura mayor, la muestra como un personaje débil y etéreo que sin la fuerza que le proporciona el estar en contacto con el suelo o con una base, no va a vencer, sin embargo él no sólo está apoyado, sino que además en una posición de estabilidad para ejercer la mayor fuerza posible. Para mí sin duda la visión más impresionante e impactante es la perspectiva de la derecha, en ella Proserpina, teme, llora y relaja su pierna, asumiendo la derrota injusta, mientras Plutón le agarra el muslo y la cintura forzando a su piel a adaptarse a sus dedos y a abrazar la carne y la pega a su cuerpo con una fuerza tan basta y violenta que se asemeja idénticamente a una escena con cuerpos vivos y es realmente escalofriante. Abajo, destaca la figura del Can Cerebero, que ladra y nos da a entender que algo brutal y desgarrador esta sucediendo. En esta imagen, además de ver a Proserpina, veo a muchas mujeres y además de ver a Plutón veo a muchos hombres, con la misma condena de los hechos y eso me cierra el estómago y me embarga el alma. Creo que esta escultura, fuera del poderío técnico del que Bernini hace gala en todos los aspectos de su trabajo, muestra muchos otros poderes. Tiene un inmenso atractivo estético, que produce el fenómeno en el humano sensible, que envuelve completamente a la obra con el espectador y lo hace partícipe de una situación con una tensión brutal en la que su decisión parece imprescindible y además tiene el absoluto control sobre el éste y las emociones intrínsecas en el mármol que le causa. Para mí personalmente, es una de mis obras escultóricas favoritas, porque aun hoy, aun si tener idea de la historia de camino a los infiernos que tiene tras de sí, o incluso sin estudiar en detalle las capacidades técnicas del autor, es capaz de ofrecerse a todos los tipos de miradas y provocar en cada una de ellas reacciones, exteriorizadas o no, y eso me parece sublime.
Solo hace falta mirar la figura, la fuerza, la decisión y la victoria de él en sus músculos tensos.
Solo hace falta hundirse en los ojos de ella dejarse ahogar por el gentil y más atroz de los miedos.


Julia Medina de Frutos