miércoles, 7 de febrero de 2018

HOY: EL GRAN DICTADOR



Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. (…)

Soldados: No os entreguéis a ésos que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina. Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres (…)

Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán (…) Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.


Luchemos por el mundo de la razón. Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.

miércoles, 24 de enero de 2018

UN PERRO ANDALUZ


Cristina debatiendo con los alumnos después del visionado de la película

Y ahora, unas pocas frases de Dalí:

Es un recuerdo un poco extraño, y seguramente falso: haber visto a mi hermano -niño o niña- que lo estaban lavando, y de pronto, cuando lo volvieron de lado, que le estaban lavando las nalgas, en el sitio del sexo había una especie de lunar negro o de hormigas, que es imposible se tratara de pelos, porque se trataba de un niño. Y eso seguramente es la mezcla de un recuerdo erótico más posterior.

El amor es fuerza, potencia, ingestión, digestión. Es sexo, es lengua, es diente, es zarpa, es caricia. Es dominio y sujeción, obediencia y rechazo.

(...) cuando uno se ha enamorado se vuelve casi como un cretino, incluso le caen las babas.

Los surrealistas no apreciaban los asnos.

En la voluptuosidad está siempre la idea de la muerte .

Diccionario privado de Salvador Dalí. Recopilado por Mario Merlino. Altalena. Madrid, 1980.

Y una obra premonitoria:
Estudio para La miel es más dulce que la sangre (1926). Fundación Gala-Salvador Dalí. Figueras.



sábado, 13 de enero de 2018

EL MIÉRCOLES: POTEMKIN


Cartel de El acorazado Potemkin realizado por Rodchenko en 1926

UNA REFLEXIÓN CRÍTICA
Leyenda e Historia: en el caso del Potiomkin, la leyenda ha sabido adquirir visos de veracidad. Los detalles del relato que perpetúa son auténticos en determinados momentos: desde el hervidero de 'gusanos en la carne destinada a la tripulación hasta el gran motín, y también la solidaridad de los habitantes de Odessa en favor de la víctima, la represión, la matanza que sin embargo no sucedió en la escalinata Richelieu, la partida rumbo a Constanza y finalmente la "penetración» a través del bloqueo de buques "leales» que, en el último instante, saludan al «Potiomkin» con una salva de vítores.  (…) Aun así, en medio de tanta armonía, hay un testimonio discordante: precisamente el de Eisenstein. "En 1925, escribe, este episodio había caído en el olvido…” El motín, acaecido en el buque considerado como el más «leal» de la flota del mar Negro, nunca se incorporó realmente a la acción del Partido Socialdemócrata. (…)  Es cierto que había militantes revolucionarios a bordo del «Potiomkin»: fueron los que dirigieron el movimiento. Pero fueron vanos sus esfuerzos para disuadir a la tripulación del objetivo táctico que ésta se había fijado, y de nada sirvió tampoco la presión de los delegados del Partido Socialdemócrata de la sección de Odessa que habían subido a bordo (…) Ni la lleyenda ni la tradición evocan apenas el lamentable fin del «Potiomkin», el invencible: parte de la tripulación fue ahuyentada por un puñado de soldados (…), el resto regresó a Constanza por segunda vez; el buque encalló, sus marineros sufrieron penas de destierro o de presidio, y en su mayor parte emigraron a Argentina ... No parece que ninguno de ellos ingresara en las organizaciones clandestinas del «Partido de la Revolución»; o que, al menos, desempeñara en ellas algún papel, siquiera simbólico ...
En tales condiciones, como es de suponer, la leyenda y la historia oficial sólo podían retener la fase inicial del «Potiomkin». Y si no llega a resucitarla la obra maestra de Eisenstein, quién sabe si hasta esta versión truncada no hubiese desaparecido quizá de la memoria de los hombres, pues bien es verdad que la historia no suele conservar, de la Historia, más que aquello que legitima el poder de los que gobiernan.

Ferro, Marc. Cine e Historia. Editorial Gustavo Gili S.A, Barcelona, 1980. pp.63-65